Según la OCDE “El sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción humana en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2,8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad.” Si aunado a esto, agregamos que el estar sentados todo el día abona a un estilo de vida sedentario, hoy en día nos encontramos ante una verdadera crisis de salud.

Nuestros hábitos alimenticios son determinantes para nuestro bienestar. Es del dominio del conocimiento común que lo que comemos afecta nuestro cuerpo. Día a día elegimos el combustible con el que este funciona, de manera activa o pasiva. ¿Te has preguntado por qué no puedes comer sanamente en la oficina? ¿Por qué lo intentas una semana y luego regresas al sándwich de jamón de siempre o la grasosa comida de fonda/rápida?

Nos inspiramos en algunos principios básicos sobre la formación de hábitos que encontramos en el libro Atomic Habits de James Clear (https://jamesclear.com/atomic-habits), para que el alimentarte sanamente en el trabajo te sea más fácil.  

Compra saludable

Comprar comida procesada sale caro. No solo estamos hablando de costos médicos que se generan a la larga, sino de su costo unitario. Comprar en un supermercado suele ser más caro que comprar en un mercado. Además, la mayoría de la comida que compras en estos establecimientos viene con un envoltorio plástico, el cual solo se convertirá en basura, por más orgánico que sea el producto que contiene. 

Al comprar en mercados no solo apoyas la economía local, sino que honras la cultura del país. Procura saber de dónde vienen tus productos, ya que puedes también reducir tu huella de carbono considerablemente si son productos producidos localmente.  

Prepara tu comida el domingo

El conocido MealPrep es una táctica sencillísima para planificar lo que comerás en la semana, ahorrándote tiempo y ayudándote a seguir tu plan alimenticio durante la semana. La idea es que ya con los insumos comprados, cocinas unas dos o tres horas y ya tienes la comida hecha hasta el siguiente domingo. Lo único que necesitas es emplatar y en algunos casos agregar alguna salsa o aderezos, y en los casos más laboriosos, mezclar un par de ingredientes y adicionar alguno fresco.  

            Si deseas saber más, PaulinaCocina (https://www.paulinacocina.net/menu-para-una-semana-con-mealprep/12100) te puede dar algunas ideas de MealPrep en español.

 Ayúdate de tu rutina

                        Es más fácil adoptar un nuevo hábito cuando lo concatenas con otro. Por ejemplo, si tu meta es llevar una fruta diariamente al trabajo, deja tu tote bag al lado de tus llaves para recordarte de llevar una manzana.  Es decir, hilvanar tus acciones una con otra hace que la misma inercia de la rutina haga que el nuevo hábito que deseas adoptar sea más fácil de desarrollar. Eventualmente, no te darás cuenta de que lo estás haciendo ya que estará engranado en tu subconsciente. Habrás creado un nuevo hábito.

Location, location, location

Dónde pones la comida es importante ya que facilitas tu sana alimentación o te autosaboteas sin activamente desearlo conscientemente: coloca la comida sana a la mano y la procesada en lugares inaccesibles. Por ejemplo, si ya de plano compraste refresco, acomódalo hasta el fondo de la alacena. Lo mismo para los cereales azucarados. La mayoría de los cereales comerciales contienen alto contenido de azúcar y carbohidratos. Pon la avena y otros cereales naturales hasta enfrente, mantén tu frutero en stock y el agua a la mano.  Haz que te sea físicamente complicado alcanzar todos esos productos procesados de los que quieres reducir su consumo. Y haz que esté a la vista y súper accesible todo aquello que sí desees consumir. Por ejemplo, en tu escritorio puedes poner a la vista la manzana que metiste en la mañana, en lugar de tenerla guardada en tu tote bag. Esto no solo servirá como recordatorio visual, sino que hace que cumplir tu meta requiera menos esfuerzo de tu parte. 

En esta línea, llevar al trabajo comida que no requiera de calentarse y esté rica, o alimentos que quepan en un solo recipiente, pueden serte de ayuda. En este video de  PickUpLimes (https://www.youtube.com/watch?v=DtZ1EjV0EEw&t=53s) podrás encontrar algunas ideas para llevarte a la oficina en tu bento box. Además, son recetas veganas. 

Lleva cuenta de tus logros y celébralos

Establece checkpoints o minimetas. Por ejemplo, si tu meta más grande es bajar de peso, un buen checkpoint o meta intermedia sería “comer una fruta antes del almuerzo” o “comer a las 3PM en el comedor y no en mi escritorio”. Mantén tus metas simples, y es esencial que las establezcas lo más específicas posibles. El cumplir estas minimetas no solo te hará sentir realización personal, sino que te motivará a conseguir tus objetivos más grandes. ¡Tú puedes! Paso a paso puedes conseguir la vida que más deseas. Llevar un registro de estos logros, una automedición o seguimiento de estas metas, puede ayudarte a incrementar tu propia eficiencia.

Bien puede ser el caso que el comer sanamente en el trabajo se relacione con un deseo de verte y sentirte mejor con tu cuerpo. Si este fuera el caso, regálate un día de spa en lugar de un atascón de comida, ya que este último va en detrimento de ambas metas que te has propuesto. Esto no quiere decir que satanices la comida chatarra, tiene que ver más con establecer una nueva actitud de cara a algún estímulo específico. Epicuro, por ejemplo, decía que debemos de evitar los placeres que al día siguiente nos causen dolor. ¿Comerte ese sexto taco en el puesto de afuera te va a generar culpa después de que pagues la cuenta? ¿Esa tercera copa de vino cuando saliste con los de la oficina, además de la resaca, te hará sentirte avergonzado/a de ti mismo/a después?

Establece tus metas con un cómplice

            Siguiendo el consejo de los estoicos, que aducen que el placer de la amistad es lo más puro -además de la sobriedad/sencillez-, fortalece tus relaciones y cumple tus metas encontrando a un/a cómplice. Es decir, establece un sistema de accountability con una persona que sea de tu confianza. No es necesario que ambos trabajen la misma meta, simplemente que esta persona te apoye en lograr lo que tú quieres. Por ejemplo, si tu meta es «llevar al trabajo comida hecha en casa al menos 4 veces a la semana», comentárselo a tu mejor amigo/a de la oficina y pedirle que te pregunte diario qué te hiciste de comer, podría ayudarte a cumplir tu meta. Esto se basa en la retroalimentación positiva que nace del afecto que esta persona tiene para ti y viceversa.

James Clear recomienda, si lo deseas, realizar un contrato en el cual pongas los qué pasaría si no cumples con tu meta. A final de cuentas, es un acuerdo que es para contigo, más que para con tu amigo/a. Es una manera de hacerte aún más responsable de tu éxito. Diviértete, podrías apostar tu cabellera o invitarle comida en algún restaurante al que a tu cómplice le encante si no cumples tu meta al 100%. Hacer partícipes a personas que queremos dentro de nuestras metas puede ser un factor determinante para que las cumplamos, ya que hace que tu compromiso se vuelva coextensivo, es decir, puede funcionarte como un sucedáneo de tu fuerza de voluntad cuando te sientas desmotivado.

Nuestros pensamientos y emociones también van ligados a nuestros hábitos. Es por esto que es de vital importancia que mantengas una actitud positiva y seas consciente de tu salud emocional, no solo de tu salud física. Alimentarnos sanamente es un acto de respeto hacia nuestro cuerpo. Así que no hay excusa, la comida en el trabajo no tiene que ser aburrida ni engordante. Queda en ti, en tus elecciones, el que puedas comer saludablemente en el trabajo. 

 Equipo de Investigacion Meslek

Fuentes: