Su función a menudo es algo difusa, pues se halla entre los pesos pesados de la alta dirección y los empleados que conforman el grueso de la fuerza laboral, pero su rol es clave para mantener la cohesión del equipo. Para muchos, los mandos intermedios son los verdaderos agentes del cambio.
Adoptar un nuevo rol en la empresa no es fácil.

Tampoco para los mandos intermedios, quienes por el mero hecho de contar con empleados en los que delegar tareas no tienen la partida ganada. Todavía no está claro si el líder nace o se hace, pero lo que parece incuestionable es que, para ganarse la confianza del equipo, el recién llegado deberá sortear diversos escollos, a los que deberá dedicar tiempo, paciencia, perseverancia y la mejor de sus sonrisas.

Recientemente, Edenred recogía en su blog los cuatro retos que debe afrontar todo nuevo jefe, y que son la soledad del cargo; ganarse la confianza del equipo, algo que requerirá, para la firma, “tiempo, perseverancia y demostrar que se preocupa por las personas que tiene a su alrededor”; ser justo y ser el espejo en el que el resto quiera mirarse. Al respecto de estos dos últimos, Edenred insta a los mandos “a reflexionar y, tras meditarlo los suficiente, tomar la decisión que considere siendo honesto, así como ser sincero con el equipo y explicar sus motivos, por un lado, y reconocerlo abiertamente y pedir perdón si se comete un error, algo que el equipo agradecerá y de lo que todos aprenderán para el futuro”.

Mandos intermedios.
Un rol estratégico del mando intermedio se espera que ejerza como ejemplo vivo de la cultura y los valores corporativos, escuche a su equipo y canalice sus expectativas relativas a formación y desarrollo, tenga visión estratégica, capacidad resolutiva y de análisis y sepa anticiparse a las cosas. Tiene la ardua labor, asimismo, de salvaguardar frente a la Dirección los intereses de la fuerza laboral a la que capitanea, esa de la que depende la productividad del negocio y la satisfacción de los clientes, sin perder de vista qué retos y objetivos se espera que alcance cada uno de los miembros del área que encabeza. Un rol estratégico que en los últimos años también ha debido liderar la capacitación digital de las plantillas. En su día a día, los también denominados managers deberán combinar sus habilidades de liderazgo con las organizativas, así como mantener una comunicación fluida con sus subordinados, superiores y homólogos dentro y fuera de la compañía. El feedback se erige, junto a la formación continua vía seminarios, workshops, coaching, escuelas de negocio o lecturas, en una herramienta imprescindible para seguir evolucionando en su función, más a sabiendas del entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA, en sus siglas en inglés) en el que nos movemos.

¿Por qué invertir en los mandos intermedios?

Sabedor de su papel estratégico en el devenir de las organizaciones, el coach, formador y conferenciante José Barroso, ya esgrimía en 2014 las cinco razones por las que toda empresa debería invertir en sus mandos intermedios. Te las resumimos a continuación:

Para proporcionar herramientas adecuadas para los retos actuales y renovar el compromiso.Para generar el cambio de la forma más efectiva, esto es, desde abajo.Para estructurar la organización en torno a un eje común de soporte y desarrollo.Para aplanar la organización suprimiendo controles intermedios y/o repetitivos y, por ende, “cuellos de botella”.Para profesionalizar la función y el rol del mando intermedio.Y tú, ¿dirías que te preocupas y ocupas lo suficiente del bienestar y la motivación de tus mandos intermedios?