El pensamiento estratégico se concentra en sacar ventaja de los eventos favorables que ocurren en el entorno y tomar medidas defensivas eficaces para mitigar el efecto de los eventos desfavorables.

¿Qué implica el pensamiento estratégico?

Con estrategia se es más eficiente en las operaciones. Los proyectos están mejor enfocados y hay una claridad de propósito que motiva a toda la organización: eficiencia en la gestión (recursos humamos y materiales), mejora en los niveles de productividad, reducción de las amenazas, incremento de las oportunidades, apoyo en la consolidación de los valores de la identidad corporativa

¿Qué significa pensar estratégicamente?

Desde el punto de vista corporativo,pensar estratégicamente es un proceso que se inicia desde el análisis, el estudio o diagnóstico riguroso de una situación dada. Esta información nos permite desarrollar una idea, crear o pensar algo nuevo que puede ser la gran ventaja competitiva hacia el futuro inmediato de la empresa. Pero también es una habilidad que se puede aprender, desarrollar y aplicar en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Es una habilidad que nos permite estar en una posición mental adecuada para tomar decisiones racionales.

1.- Anticipación

Un buen estratega ha de anticiparse. Analizar el mercado, la competencia, la empresa, las tendencias, los clientes, incluso lo que nos resulte ajeno. Pero, ¿por qué perder el tiempo con aquello que no nos influye? Los modelos de negocio de las empresas del futuro se están creando hoy y ya son muchos los sectores que han visto como se rompía su cadena de valor tradicional en muy poco tiempo. Mirar hacia dentro, mirar hacia fuera y mirar desde fuera. La mejor de las posibilidades ocurre cuando puede transformarse una amenaza en una oportunidad.

2.- Priorización

Pensar como un estratega significa priorizar. Saber poner en el foco en lo que es realmente importante y fundamental en el negocio. La correcta combinación y ponderación de los conceptos de urgencia e importancia de una tarea es lo que determinará el tipo de acción a realizar con ella. Si algo es importante pero no urgente, planifícalo; si algo es urgente pero no importante, delégalo; si algo no es ni urgente ni importante, sencillamente, no lo hagas, pero si algo es importante y urgente… es momento de entrar en acción.

3.- Adaptación

Un estratega tiene que adaptarse. Como ya se ha dicho, pero es fundamental insistir en esto, el pensamiento estratégico se basa en la recogida y análisis de datos e información para anticipar la evolución del mercado y del entorno, con el fin de actuar de la manera más eficiente posible con los recursos disponibles, para adaptarse o adecuarse a las nuevas circunstancias. Para esto no hay que mirar al infinito, a lo externo, a lo incontrolable, la adaptación surge del interior de la empresa, de su cultura y de su capacidad para reinventarse y la capacidad para improvisar es, indudablemente, una cualidad estratégica. Además, la estrategia puede suceder en el presente (ser reactiva o correctiva) u orientarse al futuro (ser proactiva y creativa); y estos tiempos de acción no deberían ser excluyentes, pueden y deben ser complementarios, pero todo depende de la capacidad de adaptación que se tenga.

4.- Acción

Y en último lugar, pensar como un estratega es actuar, ya que: “Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”, Confucio. Debe haber un compromiso con la acción y con los resultados.